Política Honesta

Honestidad es decencia, rectitud y honradez. Caracteres que, para muchos, están ausentes de la vida y la práctica políticas. Por lo que se abstienen de participar activamente, en política, precisamente la actividad más noble que el ser humano tiene, según Aristóteles.
Hoy, nuestro país ya está en plena época electoralista, y cabe preguntarse si ¿hay o puede haber “honestidad en la política”? o de otra manera ¿si hay y puede haber políticos honestos?
¿Por qué nos planteamos la cuestión? Porque en la actitud de los aspirantes al ejercicio de las funciones políticas, al competir con otros para ganar, lo hacen a costa de cualquier precio y de cualquier costo. Lo que es altamente corrosivo de la Política, porque la desampara de toda ética, por mínima que sea su exigibilidad.
Vemos que “con el fin de ganar electoralmente”, se pueden sacrificar los valores que deben coronar la Política, tales como: la veracidad, la autenticidad, la sinceridad y la coherencia.
Lamentablemente, la competencia electoral produce perversiones.
El instrumento para la selección de las autoridades políticas, puede transformarse para generar demagogia, que es la corrupción de la democracia republicana.
La demagogia prohíja anarquía, pues ¿quién respeta al gobernante vil y mentiroso?
Como consecuencia se producirá el caos de la anarquía y el cultivo de las ideologías subversivas, como el socialismo revolucionario. Una de cuyas excrecencias es la oclocracia: El gobierno de los peores.
Todo esto lo hemos vivido con el actual gobierno que, al parecer, concluiría en seis meses. Aunque hay voces que reclaman inexplicablemente alargarle el período presidencial de Ollanta Humala por seis años más (como lo anuncia su padre, el viejo comunista amigo y camarada de Mario Vargas Llosa, el autor intelectual de la instalación de los Humala en el poder).
Las lides electoralistas pueden producir un estado de embriaguez, que hace perder el sentido de la responsabilidad y de las proporciones. Causando la apetencia sobre medida por alcanzar el poder (aunque ignoren para qué quieren el poder, como en el caso de Ollanta Humala). Y, todo a costa de perjudicar la Honestidad en la Política.
Publicado en el diario “La Razón”, Lima, viernes 15 de enero de 2016, pág. 6

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