En Bogotá no se derrotó a la izquierda

Diversos analistas de las elecciones opinan que la izquierda fue derrotada en Bogotá, y la verdad es que tal cosa no es cierta. La izquierda ganó en Bogotá mimetizada en diferentes partidos, desde el movimiento de Peñalosa hasta el mismo Partido Centro Democrático.

La historia nos ha demostrado que la izquierda sabe acomodarse muy bien cuando es descubierta o está desgastada por la corrupción de la que hace gala. Infinidad de partidos y movimientos han sido creados para despistar al elector mal informado y hacerle creer que se trata de un movimiento político nuevo, remozado, sin pasado oscuro, cuando la verdad es que son propiedad de los mismos de siempre, todos bajo la égida del poderoso Partido Comunista Colombiano.

La lista de los diferentes alias con los que la izquierda engaña al electorado es larga: Partido Comunista, Partido Liberal (cooptado desde los años 30), Unión Patriótica, Partido Verde, Movimiento M-19, Polo Democrático Independiente, Polo Democrático Alternativo, Polo Democrático (a secas), Progresistas, Movimiento significativo de ciudadanos progresistas, Marcha Patriótica y, el más reciente –el de Peñalosa- Equipo por Bogotá, que no es otra cosa que un nombre diferente para el Partido Verde, creado por el movimiento narcoterrorista del M19.

El siguiente es el cuadro de votación para la alcaldía de Bogotá:

La abstención en Bogotá sigue superando el 50%. De los 5.453.086 ciudadanos aptos para votar en Bogotá, solamente lo hicieron 2.729.202 votos válidos. Si sumamos la totalidad de los votos donde la izquierda tuvo participación, tenemos que de los 2.729.202 votos válidos, la izquierda –formando alianzas abiertas con otros partidos o colocando sus candidatos mimetizados en ellos- logró 2.183.793. El ¡79.97% ! de la votación efectiva en Bogotá. Eso, sin contar los votos que obtuvieron con el mismo Centro Democrático, que les sirvió para colocar sus concejales fieles al neocomunismo.

Esos cantos de sirena, también orquestados por los medios que repiten como marionetas los planes del Foro de Sao Paulo, acerca de que “la izquierda fue la gran derrotada”, tiene como único objetivo lograr que la opinión pública que aborrece el terrorismo marxista baje la guardia y se entregue confiada a lo que decidan Santos, Peñalosa y la mayoría de gobernantes elegidos.

Que nadie olvide que Peñalosa es de izquierda, que fue impulsado y apoyado por el tenebroso clan Galán, cuyo padre fue incondicional amigo y cómplice de los narcoterroristas del ELN y de los asesinos de Gloria Lara de Echeverri.

Que nadie olvide que el gerente de campaña de Enrique Peñalosa fue Andrés Villamizar, también cercano a los cubanos, y defensor acérrimo de las FARC y su partido político, la UP. Que nadie olvide que durante la administración de Andrés Villamizar la Unidad Nacional de Protección fue desfalcada y él sigue con teflón gracias a sus amistades con el vicefiscal Perdomo.

Que nadie olvide tampoco que Antanas Mockus, también del Partido Verde, formó parte de este equipo con el que ganó Peñalosa. Antanas, comisionista costosísimo de su discurso con el que descresta calentanos y chupa de contratos multimillonarios que pagamos los contribuyentes. Eso, sin hablar de la confesión del lituano quien dijo sin empacho que él había ayudado muchísimo a las FARC y que hasta les falsificó documentos.

Si a nadie le importa el monumental torcido con los bolardos, los moños navideños, las flotillas de taxis, las losas de Transmilenio y las estaciones que se repartieron a dedo entre Lucho, Samuel, Antanas y él, pues a muchos nos perturba tanto esto como sus nexos con criminales como Antanas.

Quienes esperan que Peñalosa arregle Bogotá, con toda seguridad se llevarán una desilusión porque en su administración él simplemente ejecutó lo que dejó Jaime Castro (hoy acompañándolo por aquellas cosas de “alta política”) y que Antanas no alcanzó a gastar porque se retiró para casarse sobre un elefante y lanzarse a la presidencia disfrazado del chapulín colorado. No fue gratuito que Peñalosa se refiriera a Mockus como: “es un mal ser humano, con quien nunca quisiera volver a compartir ningún proyecto”.

En esas manos quedó Bogotá: torcidos y payasos dementes y delincuentes. ¿Y el Centro Democrático, qué? Pues nada.. como lo dijimos, la izquierda lo penetró y logró poner sus concejales que, con toda seguridad, participarán de esta nueva rapiña contra nuestra sufrida ciudad.

@ricardopuentesm

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