La izquierda quiere eliminar al Centro Democrático

Extraños movimientos han sacudido la escena política del país en los últimos días. Mientras los grandes medios y personajes de la izquierda, enemigos del uribismo, se han volcado para defender las capacidades de Iván Duque, de quien dicen los marxistas -oh paradoja- que dan fe de que Duque es de derecha y que es el candidato ideal para todos, esos mismos medios y personajes se lanzan con sus molotov para destruir a Uribe, Andrés Felipe Arias y, más recientemente a Oscar Iván Zuluaga quien, hay que aclararlo, no es mi candidato ideal debido a su blandura frente a los bandidos terroristas, y a su desconocimiento sobre el peligro real de América latina, que es el Foro de Sao Paulo.

Cuando salió a los medios Julián Quintana confesando que la campaña de Zuluaga a la presidencia había estado infiltrada por la misma Fiscalía, dije por las redes sociales que seguramente eso era una trampa para hacer que un Zuluaga confiado agradeciera a la Fiscalía y declarara en los medios que creía en la Justicia y bla, bla, bla. Sospechoso fue que los grandes medios, como Semana, le dieran titulares al escándalo de la confesión del torcido Quintana y reconocieran -sin decirlo- que la revista de los Santos y los López se había equivocado al lanzar esa campaña difamatoria contra Oscar Iván Zuluaga.

La Revista Semana jamás le dio los titulares que correspondían a casos como el del Coronel Plazas Vega. Ese medio -y los demás- formaron parte del complot contra el Coronel y, cuando la Corte Suprema no tuvo más remedio que declararlo inocente, la revista Semana lo reseñó pero se dedicó a publicar durante casi un año artículos y “revelaciones” que seguían mostrando a Plazas Vega como culpable. Con Zuluaga no pasó así, y eso ya debió ser sospechoso para él.

Pero como Oscar Iván Zuluaga desconoce cómo actúa la izquierda, tomó feliz su carpeta y salió por las calles a dar entrevistas diciendo que iba a demandar, y que se había hecho justicia, y hasta le agradeció a Quintana por haber tenido el valor de hablar.

Yo, que sí sé cómo se comporta la izquierda, advertí en las redes que Zuluaga debería estar listo porque algo grande le tenían preparado. La idea era, lo dije, que Zuluaga expresara ante el mundo que en Colombia había justicia y que, por deducción, no existía una confabulación del gobierno de Santos y FARC para allanar el camino a un gobierno de transición, a un candidato que les asegurara la permanencia en el poder durante los próximos 20 años.

Zuluaga cayó en la trampa. Denunció al Director de Inteligencia, Echandía, por haber infiltrado la campaña. Luego comienza a aparecer el asunto de Odebrecht y a mencionarse que varios uribistas importantes estarían involucrados. Los medios dejaron de tratar el tema de la infiltración criminal, por parte del gobierno, a la campaña de Zuluaga, y salió la noticia de que la Fiscalía archivaba el proceso contra Echandía por falta de méritos para investigarlo. ¡Predecible, señores!

Casi al mismo tiempo, sale la campaña de Iván Duque a acusar a la dirección (Zuluaga) del Centro Democrátrico de haberse robado la base de datos del Partido para distribuir “propaganda negra” contra el candidato de José Obdulio Gaviria. Fabio Echeverri y la izquierda uribista. Nadie pidió investigar esas gravísimas acusaciones y en el aire quedó la sensación de que tal vez eran ciertas.

Y explota el escándalo de que Zuluaga se reunió con la gente de Odebrecht y que esta empresa pagó a un asesor para su campaña, una especie de soborno para hacer peculados en una eventual presidencia de Oscar Iván Zuluaga. Como si fuera un plan cuidadosamente urdido, antes de vincularse el nombre de Zuluaga al caso Odebrecht, el senador Iván Duque solicitó a la Superintendencia de Industria y Comercio que se sancionara a esa firma por fraude y otras cosas (1)

Luego sale Luis Carlos Restrepo, del combo de porristas que quieren montar a Iván Duque para presidente, y escribe una durísima carta contra Oscar Iván exigiendo una investigación profunda por la “conducta éticamente reprochable” de Zuluaga, al reunirse con ‘Duda’ Mendonça. Curioso que, sabiendo que Iván Duque estuvo en esa misma reunión, no pida investigación para él ni lo acuse de “conducta éticamente reprochable”. Tampoco pidió investigar las acusaciones del supuesto robo de la base de datos, algo de suma gravedad. La carta de Restrepo fue publicada en todos los medios santistas que apoyan con fiereza los diálogos con las FARC y su inclusión en la vida política del país.

Y luego Iván Duque sale a decir en esos mismos medios pro farianos que tiene a su disposición, que sí, que él es testigo de esa reunión entre Oscar Iván Zuluaga, su hijo David Zuluaga y la gente de Odebrecht, pero que él mismo fue invitado sin saber exactamente a qué iba. Y remata: “Oscar Iván Zuluaga debe responder por los dineros de su campaña”

Yo tengo la íntima convicción de que alguien le recomendó a Zuluaga que llevara a Duque a esa reunión. Nada es casual ni gratuito.

Entretanto, y en otro escenario, el antiguo terrorista, y hoy senador del CD, Everth Bustamante, aboga, promueve y presiona para que se incluya el artículo 28 del Estatuto de Roma en el Proyecto del Acto Legislativo que cursa en el Congreso, que reglamenta cómo funcionará la justicia con el Tribunal para la Paz, que es un tribunal comunista para juzgar a sus opositores. El Artículo 28 enviará a la cárcel a cuantos militares se deseen. El antiguo bandido Bustamante busca eso.

Y para rematar. El magistrado santista Armando Novoa, representante del Polo Democrático, un partido fundado por terroristas marxistas, que tiene empatía mutua con Duque, le pide al Consejo Nacional Electoral que se castigue al Centro Democrático prohibiéndole competir en las elecciones del 2018. Dice Novoa que esa petición de investigar al CD está avalada por el mismo Iván Duque:

“Me llamaron la atención unas declaraciones de Iván Duque, en el sentido de estos episodios como la corrupción política no son ni de derecha, ni de izquierda, ni de centro, y debe ser un propósito de todo el país. En razón a esas circunstancias, el Consejo Electoral debe de oficio revisar nuevamente las cuentas de la campaña de Óscar Iván Zuluaga” (2)

¿Qué buscan los Castro, Santos y las FARC, junto con toda la izquierda -la visible y la agazapada? Es sencillo: Quieren tener su gobierno de transición que permita el establecimiento del comunismo al estilo Cuba y Venezuela en Colombia, y saben que la candidatura de Iván Duque ya está peligrando, y que puede subirse otro candidato que supere a Duque, que es el candidato amado por la izquierda y ensalzado por los grandes medios al servicio de Santos.

Así que, lo más fácil es asegurarse y quitarle la personería jurídica al Centro Democrático, impidiendo la irrupción de figuras de derecha en el Partido que asuman la vocería de las bases uribistas, que son totalmente anticomunistas.

Habiendo declarado Zuluaga que en Colombia se hacía justicia, por el tema del hacker, mal podrá salir a decir ahora que todo esto es persecución política. Ya le dio la razón a Santos de que “Acá no se persigue a nadie” (3), ya cavó su propia tumba.

Algo parecido hizo Zuluaga cuando salió a reconocer la victoria de Santos cuando éste, usando fraude descarado, ganó las últimas elecciones presidenciales. Acá está metida la mano de Santos, de la izquierda. Acá está metida la hoz y el martillo de la “izquierda democrática” que se ha ido apoderando del Centro Democrático, sacando a militantes que no simpaticen con la izquierda y empoderando a los que sí, como Iván Duque.

¿Reventarán al Centro Democrático impidiéndole que participe en las próximas elecciones para evitar el “peligro” de que se postulen personajes como Ordóñez, Londoño, María Fernanda Cabal, u otro, abiertamente enemigos del comunismo?

Si la jefatura del Centro Democrático no se la dan a alguno de los cuadros del MOIR, el M19 o la JUCO, en cuya meta han trabajado, seguro lo incendiarán y dejarán en ruinas. Ahí tienen a Everth Bustamante, experto en esas lides.

@ricardopuentesm

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