Estudiantes por la Libertad elige su primera presidenta

Estudiantes por la Libertad, la red liberal de jóvenes más importante de América Latina, cumple su tercer año de creación con una nueva directiva. Milica Pandžić, ecuatoriana de 24 años, asumió el pasado viernes 17 de julio la presidencia de la organización, que actualmente cuenta con más de 150 líderes en 16 países de la región.

Milica Pandžić comenta cuáles son los retos de la red en una región donde las libertades individuales están cada vez más amenazadas.

¿Cómo te sientes al ser la primera presidenta de EsLibertad? ¿Cuáles son tus metas para este año de gestión? 

Entusiasmada por el reto. Muchas veces han existido críticas sobre que el liberalismo es un movimiento principalmente de hombres, pero EsLibertad ha otorgado importantes espacios para que muchas jóvenes liberales se empoderen y se conviertan en agentes de cambio a favor de la libertad.

No solo soy la primera presidenta de la organización, sino que en el nuevo Consejo Ejecutivo, de los 14 miembros, seis son mujeres. Y esto no responde a ningún tipo de cuota —porque los liberales no creemos en ellas—, sino a que todas han sabido destacarse como líderes internacionales.

La meta principal de mi gestión será tratar de enfocar esfuerzos para llegar a más estudiantes a lo largo de América Latina. Por ejemplo, de una conferencia regional anual que organizaba EsLibertad en períodos anteriores, este año llevaremos a cabo seis conferencias regionales en México, Guatemala, Honduras, Venezuela, Colombia y Perú respectivamente; contando además que dos conferencias fueron realizadas ya por los grupos de EsLibertad en Bolivia y Ecuador este 2015.

Esto nos ayuda a generar un mayor y mejor impacto en miles de jóvenes latinoamericanos, que tienen interés en construir sociedades más libres y prósperas.

¿Cuáles son los mayores retos que enfrenta EsLibertad? ¿Sienten algún tipo de riesgo por parte de los Gobiernos socialistas (cada vez más represivos)?

La red cuenta hoy con alrededor de 150 miembros en 16 países. Uno de los mayores retos de la organización este año es mantener una buena organización de trabajo que pueda aprovechar el crecimiento exponencial que estamos teniendo. Esto incluye desde un correcto seguimiento y apoyo a cada líder de EsLibertad, hasta la obtención de los recursos necesarios para llevar a cabo las actividades y las iniciativas de los voluntarios.

Los riesgos existen y son latentes. Hemos tenido líderes que se han visto obligados a salir de sus países y radicarse en otros por presiones y amenazas; otros han perdido sus puestos de trabajo por presiones políticas. También existen registros de ataques a nuestras plataformas digitales; y algo de lo que bien no tenemos registro que esté sucediendo, pero considero que no debemos descartar dado el contexto, es el monitoreo ilegal a nuestros líderes y sus actividades.

Ya existen pruebas de que los Gobiernos latinoamericanos están espiando a sus ciudadanos y nadie está exento a esto, especialmente personas como nosotros, que promovemos ideas que incomodan a los Gobiernos de turno.

¿Cómo puede EsLibertad conseguir su propio financiamiento?

EsLibertad es una red que apoya a estudiantes y se sustenta en donaciones de particulares que están interesados en apoyar nuestra causa. Nuestros recursos son destinados en su totalidad a financiar las actividades, conferencias y entrenamiento que los estudiantes realizan y reciben.

Logísticamente, la burocracia y las barreras de entrada entre países de la región nos han dificultado llevar materiales de trabajo y recursos a nuestros líderes, por lo que el enfoque de este período será tratar de conseguirlos lo más localmente posible, lo que además dará a cada grupo de la red una mayor autonomía para llevar a cabo sus actividades.

En EsLibertad estamos felices de recibir cualquier contribución a favor de la libertad, sea tiempo de voluntariado, ideas o recursos. Solo es cuestión de contactarse con nuestros líderes y apoyar a la causa.

Sabemos que las ideas de libertad no son las más populares en América Latina. ¿Cuál es la diferencia que aporta EsLibertad para el movimiento en la región?

EsLibertad ha tomado el reto de humanizar el lenguaje de la libertad para llegar al mayor público posible, y así derrumbar paradigmas y prejuicios clásicos sobre el liberalismo; por otro, hacer de la libertad una idea popular, sobre todo en contextos represivos.

Nos educamos en filosofía liberal, pero no somos académicos de rigor y nuestra meta principal es buscar mayores y mejores formas de difundir nuestras ideas a diversos grupos, especialmente jóvenes, ya que de nada sirve —a efectos de generar un cambio social— saber que tenemos las ideas correctas, si amplios sectores de la sociedad no creen en ellas.

Por otro lado, EsLibertad está haciendo algo que ninguna otra organización liberal ha hecho, y es organizar estudiantes para educar, desarrollar y empoderar a la siguiente generación de líderes por la libertad en América Latina. Le ha dado protagonismo al joven para empezar un cambio aquí y ahora. Está supliendo la demanda que existía, de crear una plataforma de apoyo que le ha dado la iniciativa a cientos de jóvenes, a trabajar juntos por la libertad, a pesar de las distancias y las fronteras.

¿Cómo puede EsLibertad tener un mayor impacto en las políticas públicas y los resultados reales en América Latina?

Involucrando a más jóvenes en el debate de ideas y empoderándolos para que ahora, como estudiantes, y sea cual sea su rol en la sociedad a futuro, defiendan y promuevan la libertad. Con una sociedad que exige libertad, los políticos, si quieren llegar al poder, no tendrán otra opción que direccionar sus políticas públicas hacia ese sentido.

Esto es un modelo a largo plazo, sabemos que tomará tiempo, pero también que es la única forma de lograr un cambio social verdadero y duradero. Sin embargo, es interesante notar el impacto que actualmente tenemos en la esfera pública.

Por ejemplo, hace unas semanas, el presidente [de Ecuador] Rafael Correa mencionaba en su enlace sabatino semanal a los libertarios y sus ideas de “ultra derecha”. Además de demostrarnos que Correa tiene una visión de ideologías políticas muy limitada, nos demuestra que nuestras ideas están generando discusión en la sociedad y por eso el presidente se ve en la necesidad de usar su millonaria maquinaria estatal para tratar de contradecirlas, porque sin duda son ideas que incomodan a cualquier régimen represivo.

América Latina está viviendo una ola de menoscabo a las libertades individuales y somos los jóvenes quienes nos hemos levantado a denunciar estos atropellos. Esta es la generación de jóvenes más valiente de la historia latinoamericana, y diría que —gracias a la tecnología—, la mejor organizada también.

Los jóvenes no estamos esperando a ser “el futuro” de nuestros países, somos quienes también podemos cambiar el presente, y lo estamos demostrando.​

Rebeca Morla, Panampost

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