La gran devolución

Es la propuesta del Centro de Liberalismo Clásico para América Latina: “devolver” a las personas las funciones, poderes y recursos usurpados por el Estado, mediante las leyes malas estatistas, tanto mercantilistas como socialistas; y en base a la estricta y cuidadosa separación del sector público respecto a las esferas privadas de la vida social.

¿Cómo? Primero hacemos un partido de derecha liberal. Y ya en el Congreso, derogamos las leyes malas, dictadas en su mayor parte por las agencias de la ONU y organismos internacionales, que se han erigido como un Super-Gobierno mundial imperialista. Hacemos algunas reformas constitucionales. Y “devolvemos” al país de su soberanía y dignidad nacional, mediante la rescisión de los tratados y acuerdos internacionales que nos imponen esa esclavitud.

Después de eso, (A) Encargamos a los Gobiernos, tanto a nivel nacional como a niveles regional y municipal, las funciones de seguridad, justicia, y obras públicas de infraestructura física. (B) También devolvemos a la iniciativa privada, todas las funciones, los poderes (libertades), y los recursos usurpados por el Estado, encargando a las entidades privadas las funciones empresariales, educativas, de salud y previsionales.

Para eso las Cinco Reformas, en las áreas claves de la vida social: (1) política, o sea los gobiernos, elecciones y partidos; (2) economía, dinero, banca y crédito; (3) educación, en todos sus niveles; (4) atención médica y salud; (5) sistemas previsionales de jubilaciones y pensiones. Así concretamos los tres pilares del capitalismo liberal clásico: la No. 1, para tener “Gobiernos limitados” y partidos en manos de la gente; la No. 2, para tener “mercados libres”. Y las tres reformas sociales Nos. 3, 4 y 5, para que haya “propiedad privada” de la gente en educación, salud y previsión.
Son absolutamente complementarias todas entre sí; por eso son inseparables; se aplican y se explican conjuntamente. Ninguna puede entenderse ni funcionar aisladamente. Vea Ud.:

En la Reforma No. 1 quitamos todo estatismo e impuestos numerosos y excesivos; y tenemos seguridad, justicia, y obras públicas mediante licitaciones transparentes, todo financiado con el impuesto de las 3 “U”: único, uniforme y universal. Bajo el imperio de la ley. Con los militares y policías profesionales, no politizados. Con la justicia resarcitoria centrada en la víctima, e independencia en los tribunales. A los niveles regional y local, federalismo y autonomía municipal; con propiedad privada del subsuelo y sus recursos, e incluso de cuencas acuíferas. Con voto libre; y con partidos en manos de sus propios miembros, no de la burocracia del organismo electoral.

En la Reforma No. 2 tenemos moneda dura, con respaldo metálico para los billetes; y banca sólida, con créditos respaldados por depósitos. Quitamos las trabas reglamentaristas, y así liberamos los factores productivos. Con seguridad, justicia y obras públicas suficientes, y con plenas libertades para trabajar, emprender y contratar, la gente va a salir de la pobreza, y entrar en la riqueza. Mientras tanto, tenemos el programa de las tres series de bonos para los más pobres, en las siguientes tres reformas sociales:

En la Reforma No. 3, quitamos al Estado las entidades docentes que hoy posee, salvo las relativas a sus funciones propias: escuelas militares y policiales, diplomáticas, y de la magistratura judicial. De resto, les entregamos los centros docentes en propiedad a los padres, y a sus enseñantes, como dación en pago por obligaciones pendientes, bajo la forma jurídica que escojan en cada caso. Con bonos para los buenos estudiantes sin recursos.

En la No. 4 hacemos lo mismo con los centros médicos estatales: los entregamos a sus doctores, paramédicos, enfermeras, empleados y trabajadores. Con bonos para los pacientes sin recursos. Y en la No. 5, igual con el Seguro Social estatal: lo entregamos a sus gerentes, empleados y trabajadores. Con bonos para comprar pólizas y planes de seguros, los más pobres.

En síntesis: tenemos, (A) propiedad privada difundida masivamente en agricultura, minería, industria, comercio y servicios, y asimismo en educación, atención médica, y seguridad social. Y (B) competencia abierta en tales sectores, con las consiguientes reducciones en costos, incrementos en productividad, y mejoras en calidad, y en relaciones precio-calidad.

En la transición, un Ministerio de Apoyo Social, que sustituye a los Ministerios de Educación, Salud, Trabajo y Previsión, etc., brinda ayuda “focalizada” a los más pobres. Con su red de Trabajadores Sociales, y visitas de registro y seguimiento, les entrega los bonos, en sus tres series, a los elegibles, quienes no tendrán voto en tanto los reciban, para evitar el engaño con el tráfico de sufragios, y para estimular su pronta salida del programa. Y ese Ministerio les reembolsará en dinero los bonos a todas las entidades, privadas o privatizadas (ex estatales), elegidas libremente por sus titulares para contratar su educación, su atención médica, y su seguridad social.

Estamos haciendo muchos aliados, en varios países, entre los eventuales beneficiarios de las reformas. Para saber cuáles son, repase Ud. por favor cada una, y les va a identificar. ¡Ud. puede ser uno de ellos!

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