Perseguirlos hasta debajo de la cama

Todo indica que en pocos días la Argentina recuperará su democracia republicana virtualmente secuestrada desde el año 2003, año en el cual el entonces Presidente de facto Eduardo Duhalde le transfiriera el prostibulario aparato electoral bonaerense al fallecido malhechor Néstor Kirchner para las elecciones acontecidas ese año, a fin de que este último lo sucediera en el mando y desde entonces, el matrimonio Kirchner alternó el poder conyugal sin dejar derecho por conculcar, ni institución por aplastar, ni ley por violentar, ni resentimiento por desparramar, ni mucho menos robo por consumar.

Sin embargo, si ahora se concreta efectivamente esta nueva perspectiva que se avecina, resultará imprescindible que el nuevo gobierno respalde con toda energía y sin la menor vacilación una implacable persecución policial y judicial contra los funcionarios del actual régimen decadente que se hayan enriquecido de manera ilegal, así como también a todos aquellos que hayan coparticipado y disfrutado de este inmoral banquete signado por el latrocinio y la desvergüenza.

En efecto, a partir del 10 de diciembre no debe darse la menor tregua tanto a los malvivientes que dejen sus cargos como a todos aquellos que lo conservarán desde sus bancadas y oficinas, y que por acción u omisión hayan sido cómplices del régimen todavía vigente, que como se sabe es y ha sido el más corrupto y corruptor de la historia Patria.

Jueces prevaricadores, burócratas enriquecidos, censuradores del INADI, actorcitos alquilados, cantorcitos subsidiados, comerciantes del “pensamiento estratégico”, terroristas indemnizados, piqueteros funcionales, relatores coimeados, espías encarpetadores, parricidas millonarios, imprenteros oficiales, juglares de festival, intelectuales arrendados, paramilitares jujeños, periodistas mercenarios, madres de guerrilleros devenidas en empresarias y todo tipo de beneficiario inicuo que haya contribuido directa o indirectamente a defender y forjar tan maldita delincuencia de Estado: todos ellos sin excepción alguna deberán ser investigados respecto de sus actuares, procederes, ocultamientos, nexos y progresos patrimoniales respectivos.

Hay que brindarles a estos facinerosos que se despiden del poder institucional un categórico escarmiento que sea sin odio: pero que sea certero y ejemplificador.

No basta sólo con recuperar las instituciones republicanas como tales, si estas luego no se encargan de reprender con rigor a todos y cada uno de los réprobos que detentaron el poder durante los últimos 12 años: empezando por la delincuente enviudada y culminando con el más raso sirviente o alcahuete del escalafón delictual kirchnerista.

Con la ley en la mano perseguirlos hasta debajo de la cama deberá ser la consigna. Del cumplimiento efectivo o no de este indispensable precepto, dependerá que el próximo gobierno sea uno más de los tantos que transitaron en nuestra desdichada Patria, o que se consagre y pase a la historia marcando un positivo punto de inflexión tras tantos años de podredumbre y decadencia.

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