Recemos por él

Contrariamente a las distorsiones insistentes con que los medios de comunicación operan con el fin de brindarle siempre a Jorge Bergoglio un rostro amable y una prédica irreprochable, tras la reunión mantenida entre este y el actual dictador comunista de Bolivia Evo Morales en el Palacio Quemado (ciudad de La Paz), se informó que cuando el anfitrión castrista le obsequió al mediático predicador argentino una infamante y herética cruz (tallada en 1980 por el cura marxista y apóstata Luis Espinal), el visitante de marras habría reaccionado diciendo “no está bien eso”, información confirmadamente falsa puesto que lo que en verdad dijo el sonrientemente eclesiástico fue “no sabía eso” (ver video adjunto y subir el volumen), insípido comentario brindado en respuesta ante las explicaciones que el dictador boliviano le estaba verbalizando acerca de las características de la confección “artística” del innoble y endemoniado obsequio que, seguidamente el popular pastor  tercermundista recibió y atesoró para sí de muy buena gana, siendo que en declaraciones posteriores durante el vuelo que finalmente lo llevaba al Vaticano sostuvo además que esa cruz significaba para él un simple “arte de protesta” y que su autor (el citado apóstata) era “un hombre especial” poseedor de “genialidad humana y buena fe”.

Muchos sostienen que la “obra de arte” regalada (consistente en el símbolo comunista de la hoz y el martillo dentro de la cual se halla crucificado Nuestro Señor Jesucristo) simboliza una suerte de “unión” entre el cristianismo y el marxismo, o lo que sería todavía peor, dicho “adorno” podría interpretarse lisa y llanamente como la representación del Hijo de Dios asesinado precisamente por el enemigo comunista.

Como quiera que sea, el Padre Jorge suele con acierto solicitarle con insistencia a sus semejantes que “recen por él”, sana recomendación que todos deberíamos acudir y satisfacer con frecuencia. Por ende, todo indica que habrá que rezar para que el peticionante se convierta.
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