El modelo chavista no aguantó: Maduro tuvo que convalidar un ajuste con devaluación y “tarifazo”

El Gobierno de Venezuela devaluó su moneda en un 37% y subió, por primera vez en casi 20 años el precio de la nafta más barata del mundo, buscando hacerle frente a la aguda crisis económica que azota al país petrolero.

El presidente Nicolás Maduro hizo los anuncios la noche del miércoles y llamó a los venezolanos a apoyar sus decisiones. “Esto es una medida necesaria, una acción necesaria, yo la asumo”, dijo durante un largo discurso televisado.

Como parte de una reestructuración cambiaria, Venezuela tendrá desde el jueves un sistema de cambio de bandas dual, desde las tres tasas actuales.

Y desde el viernes, el combustible de más alto octanaje costará 62 veces más, pero seguiría como una de las más baratas del mundo.

Adicionalmente, el mandatario adelantó que el Gobierno revisará los precios controladosde productos, que reconoció que están “desfasados”, y dijo que procederá a ordenar su sistema estatal de producción, importación y distribución de alimentos.

“Hay que establecer los nuevos precios en base a los costos reales“, dijo Maduro. El congelamiento de precios ha sido uno de los puntos que los empresarios consideran vitales para reactivar la vapuleada producción interna. El máximo margen de ganancia para bienes y servicios ofrecidos en Venezuela es de un 30 por ciento.

Venezuela sufre una profunda crisis caracterizada por una recesión económica, la inflación más alta del mundo y una profunda escasez de bienes básicos que se ha agravado con el desplome de los precios del crudo, su principal fuente de divisas.

Buscando amortiguar el impacto de las medidas que podrían poner presión a la inflación, Maduro también decretó un
incremento del salario mínimo en un 20%, a 11.578 bolívares, equivalente a unos 1.158 dólares al tipo de cambio
más fuerte, pero apenas 11 dólares en el mercado ilegal.

El tipo de cambio más fuerte, usado para importar bienes prioritarios como alimentos y medicinas, pasará a 10 bolívares por dólar desde los 6,3 bolívares actuales.

El segundo tipo de cambio, que el presidente calificó como “complementario y flotante”, arrancará en 203 bolívares por dólar, valor al que cotizaba al cierre del miércoles el sistema cambiario conocido como Simadi, según la agencia Reuters.

A pesar de su extensión, los anuncios parecían insuficientes para diversos analistas.”Me temo que no será suficiente para reequilibrar la economía”, dijo el analista de Goldman Sachs, Alberto Ramos. “Se necesitará mucho más, y mucha más disciplina fiscal, para hacer que la devaluación funcione”.

El Gobierno de Maduro sostiene que el tipo de cambio más fuerte representa la mayoría de importaciones, pero el grueso de los comerciantes usa como referencia el dólar paraleloque, el miércoles, cotizaba en 1.045 bolívares.

El secretario ejecutivo de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Jesús Torrealba, calificó los anuncios como un “descaro”.

El aumento en el precio de la nafta, si bien cubre el costo de producción, aún está lejos del precio promedio internacional, que se ubica en poco más de 1 dólar por litro.

La de 95 octanos costará desde el viernes 6 bolívares el litro, desde los 0,097 bolívares actuales. La de 91 octanos subirá de 0,07 bolívares por litro a 1 bolívar. Calculado al nuevo tipo de cambio de 10 bolívares por dólar, la premium pasó de 0,015 dólares a 0,6 centavos.

Maduro anunció que el aumento representará para el país ahorros por unos u$s800 millones destinados a importar
aditivos, especialmente para su gasolina de 95 octanos. Según cifras oficiales, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) destina unos u$s12.500 millones anuales para mantener el subsidio a los combustibles.

“¡Poco y tarde!”
Con un déficit fiscal del 20% según cálculos privados, Maduro prevé aumentar los ingresos del Estado, que bajaron un 70% en los dos últimos años, según argumentó.

Esos ingresos pasaron de unos 42.000 millones en 2013 -cuando llegó a la presidencia- a 12.500 millones en 2015, debido a la brutal caída de los precios del crudo, a menos de 30 dólares el barril.

El mandatario, quien culpó además de la crisis a una “guerra económica” de empresarios de derecha y a un “boicot financiero internacional”, reformó también el complejo sistema cambiario venezolano, que tendrá solo dos franjas (actualmente de tres).

El dólar para importar alimentos y medicinas pasó este jueves de 6,3 bolívares a 10 bolívares, lo que implicó una devaluación de 37%, mientras que la otra tasa para el resto de la economía será “flotante”, a partir de los 200 bolívares por dólar, pero Maduro no precisó a partir de cuándo estará en vigor.

“Estas medidas son simplemente muy poco y demasiado tardías, y se quedan cortas frente a lo que el país necesita para cerrar el enorme déficit presupuestario”, afirmó Edward Glossop, de la consultora Capital Economics, con sede en Londres.

Economistas atribuyen la falta de acceso a divisas al régimen de control de cambios adoptado en 2003 por el gobierno de Hugo Chávez (1999-2013), y demandan la eliminación de este sistema y del control de precios para estimular la producción.

Pero Maduro mantuvo el régimen de control cambiario y de precios, y anunció una reestructuración de la distribución de alimentos, al admitir que los abastos estatales “se pudrieron” por la corrupción. También adelantó que habrá un nuevo sistema de fijación de precios de productos “al costo real”.

“El fracaso de los controles e intervenciones no se debe a su mala implementación sino al control y al intervencionismo en sí mismo. ¿No lo cambian? Nada cambia”, opinó el economista venezolano Luis Vicente León.

Los economistas estiman que los controles cambiarios estimulan el mercado negro de la divisa, donde sobrepasó los 1.000 bolívares por dólar -100 veces más la nueva tasa oficial más baja-, un perturbación para la vida diaria de los venezolanos, pues muchos precios de bienes y servicios están fijados con ese valor.

Como parte de sus medidas, Maduro también aumentó 20% el salario mínimo, con lo que llega a 11.520 bolívares (1.152 dólares a la tasa oficial más baja y 11,5 dólares a la del mercado negro).

“Un aumento del salario mínimo, que pulverizará la inflación”, dijo León. Según el economista Francisco Ibarra, “a falta de un importante ajuste cambiario” el país se dirige a “inflaciones mensuales de más del 50%”.

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