El mayor partido de Brasil abandona a Rousseff y acelera su destitución

El directorio Nacional del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) hizo oficial este martes 29 de marzo su ruptura con el Gobierno de Dilma Rousseff; lo que pone en entredicho un inminente juicio político contra la presidenta y acarrearía su destitución.

El PMDB es una fuerza política que cuenta con 69 diputados en el Parlamento, 18 senadores y con seis ministros en el Ejecutivo de ese país, los cuales luego de una reunión con el vicepresidente de la República Michel Temer acordaron renunciar a sus cargos en el Gobierno en los próximos días, teniendo con fecha límite el próximo 12 de abril.

“Los últimos eventos hacen muy difícil para nosotros seguir apoyando al Gobierno del Partido de los Trabajadores. El sentimiento en la base del partido, a lo largo del país, es que deberíamos irnos (de la coalición)”, dijo Jorge Picciani, líder del PMDB en Río de Janeiro.

Renuncia ministro del PMDB

Este lunes 28 de marzo también se hizo efectiva la primera renuncia de un ministro brasileño perteneciente al PMDB; se trata del jefe de la cartera de Turismo, Henrique Alves quien dijo que el tiempo del diálogo con el Gobierno”se agotó”.

De acuerdo con la prensa local, tanto Rousseff como el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva hicieron lo posible por evitar que esto sucediera; sin embargo Temer les dejó por sentado que ante la decisión no habría vuelta atrás.

Este domingo 27 de marzo, Lula da Silva se reunió con el vicepresidente para insistir en que el PMDB desista de la idea, pero Temer quien preside el partido le aseguró: “te advertí sobre esto, sabía que terminaría muy mal”.

El directivo de la fuerza política también fue enfático y afirmó que trabajará por la destitución de la presidenta, lo que lo llevaría a reemplazar a Rousseff hasta las próximas elecciones de 2018 en caso de impeachment.

El PMDB  será clave en el resultado del impeachment, que avanza rápidamente y podría concluir hacia mediados de abril si la Cámara lo aprueba por una mayoría de dos tercios (342 de los 513 diputados) y luego el Senado por más de la mitad de sus 82 escaños.

En ese caso, Dilma Rousseff sería apartada de su cargo por un máximo de 180 días, a la espera de que la Cámara Alta ofrezca su veredicto definitivo con una mayoría de dos tercios.

La crisis brasileña se profundizó en las últimas semanas, alimentada por los escándalos de corrupción de la estatal Petrobras y por una recesión económica de escala histórica.

La tensión volvió a reflejarse el lunes en el Congreso, cuando la Orden de Abogados de Brasil (OAB) presentó un nuevo pedido para destituir a Rousseff, en medio de un tumulto entre partidarios y adversarios del Gobierno.

La OAB colicitó un segundo juicio político contra Rousseff argumentando que la presidenta intentó obstruir la justicia en las investigaciones sobre el escándalo de corrupción en la estatal Petrobras con el nombramiento del expresidente Lula da Silva como jefe del Gabinete ministerial, se presume que para evitar que el exmandatario vaya a la cárcel.

A esto se suma las solicitudes de millones brasileños que han salido a las calles para exigir la salida de Rousseff.

Publicaciones internacionales piden la renuncia

Medios de comunicación impresos reconocidos en el mundo han dedicado editoriales para recomendar a la presidenta de Brasil que abandone su cargo, tras la “incapacidad” que ha demostrado para sobrellevar su Gobierno.

El influyente diario estadounidense Washington Post recomendó el 26 de marzo, en un editorial, a la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, que “dé un paso al costado” y renuncie, para permitir la conformación de un Gobierno de coalición que atienda la grave crisis económica del país amazónico.

En la nota, titulada Brasil al límite del colapso, el rotativo señala que la situación brasileña puede afectar a todo el continente.

Lo mismo hizo el pasado 23 de marzo The Economist el cual dedicó su editorial a exigir la renuncia de la presidenta Rousseff tras verse rodeada por el escándalo de corrupción de Petrobras, mientras enfrenta una economía que se ha agravado y que sufre su peor recesión desde la década de 1930.

La publicación semanal británica con sede en Londres, resaltó la “debilidad política” del Gobierno de Rousseff frente al aumento del desempleo y la caída de la calidad de vida de los brasileños.

El periódico además asegura que ante esa acción el Gobierno actual se inclinó a favor de los intereses políticos pasando por encima del estado de derecho “por tanto, se ha hecho a sí misma incapaz de seguir siendo presidente”.

Una encuesta realizada por el respetado instituto Datafolha, reveló recientemente que el 68% de los brasileños están a favor de la destitución de Rousseff, pero sólo 11% cree que la situación mejorará con el vicepresidente Temer en el poder.

Panampost

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