Inseparables

En la guerra ideológica, los malos suelen ser astutos, y los buenos, medio zonzos. Se ve en la parábola del administrador sagaz: “Los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de luz”, Lucas 16:8. Por eso los enemigos del capitalismo suelen entenderlo mucho mejor que nosotros, sus defensores.

En el siglo XX, para combatir al capitalismo las izquierdas nos impusieron el socialismo en la economía. Pero eso se acabó al tumbarse el Muro de Berlín, y caer la Unión Soviética. Pero del trance, los sagaces comunistas aprendieron una lección, que muchos defensores del capitalismo desconocen:

Aprendieron que el capitalismo y la propiedad privada no se pueden sostener solos en la economía, puesto que son inseparables de otros factores, en otras esferas: (i) el progreso industrial, ligado a los avances científico-tecnológicos; (ii) la civilización occidental, sus valores, normas y principios; (iii) el matrimonio, la familia y la educación privada; (iv) la verdad objetiva: el conocer la realidad por la evidencia, la lógica y la razón; (v) el lenguaje bien articulado y fiel a la verdad; (vi) la religión cristiana clásica o histórica, que no se opone a la razón sino al “racionalismo”, y a todos los utopismos “constructivistas” del racionalismo: socialismo, anarquismo, estatismo globalista del Nuevo Orden Mundial, etc.

Todos estos factores son inseparables. Por eso la extraordinaria mutación del socialismo: ahora el marxismo clásico o económico, enemigo del capitalismo y la propiedad privada, se ha reforzado y complementado con el “marxismo cultural”, que comprende seis terribles mazazos:

(1) El “ecologismo” extremo, contra el desarrollo industrial, y el progreso científico y técnico que la empresa privada promueve e incorpora en su producción. (2) El “multiculturalismo”, un mal disimulado racismo anti-blanco, contra la civilización, la cultura y la historia occidentales. (3) El feminismo radical, su “política de género” y el homosexualismo político, contra el matrimonio, la familia, la educación privada y otras instituciones “burguesas” según Marx y Engels, actualizados por Antonio Gramsci y la Escuela de Frankfurt. (4) El “Posmodernismo” y su relativismo filosófico, contra la verdad, el pensamiento lógico y el sentido común; (5) la “deconstrucción del lenguaje”, un duro golpe a la sintaxis y a la ortografía, para imponer la Neo-lengua tipo Orwell, “políticamente correcta”, a fin de ocultar la verdad y la realidad, manipulando los “buenos sentimientos” de los incautos y desprevenidos, en provecho de los “vivos” dominantes. Y contra el cristianismo, (6) las “Teologías de la Liberación”, en plural, que van desde la Teología marxista en América latina, expuesta y denunciada en los años ’80 por el entonces Monseñor Ratzinger, hasta “las Teologías” negras e hindúes, feministas, de la “Madre Tierra”, de homosexuales y lesbianas, etc. etc.

Estos factores también son inseparables: se integran en una “síntesis dialéctica superior” al modo de Hegel, uno de los “maestros pensadores” del marxismo. Es una feroz embestida ya no sólo a la “estructura económica” capitalista, sino a la entera la “superestructura” ideológica, cultural, filosófica, científica, idiomática y comunicacional, jurídica y religiosa de la civilización. Y sin abandonar el viejo marxismo, en la economía, los neo-comunistas aprendieron también que el “mercantilismo” de los siglos XVII y XVIII les es de provecho en “la construcción del socialismo”, para incrementar su poder y fortuna personal.

Este es el “Socialismo del Siglo XXI”; para entenderlo te sugiero dos libros del periodista venezolano Julio Camino: “Historia y futuro de dos partidos”, y “Estados Des-Unidos de América”. Ambos se compran por Internet en “Amazon”.

Las reformas de nuestra propuesta también son complementarias, e inseparables. Ninguna puede aplicarse aislada, porque no funcionaría. Ni explicarse por separado, porque no se entendería. Si buscas “Las Cinco Reformas” en Internet, vas a ver que cualquiera de ellas, aislada, es incompleta, y por tanto vulnerable a las objeciones, e indefendible:

La Reforma Política (No. 1) pone al Estado en su lugar, y posibilita así todas las otras, en especial la Económica (No. 2), que libera la producción. A su vez el crecimiento de empresas y negocios, genera la riqueza para salir de la pobreza. Y para pagar el “Impuesto Único, Uniforme y Universal” (las tres “U”) en la Reforma No. 1; que a su vez financia las tres series de Bonos para los más pobres, hasta que dejen de serlo, en las Reformas Sociales (Educación, Salud y Previsión, Nos. 3, 4 y 5), las cuales a su vez permiten independizar a las personas y familias del Estado, posibilitando así su defensa ante el marxismo cultural.

El problema es que los “vototraficantes” del populismo nos tienen acostumbrados a una larga lista de promesas separadas, una para cada sector o interés especial (que llaman “políticas públicas”), y que ponen en oferta una por una, aisladamente, para que no se vean los “daños colaterales”. Por ej. a la gente del agro le dicen: “tenemos tales y tales subsidios, privilegios y beneficios para Uds”. ¡Y ya! Pero, ¿muestran todos los daños y perjuicios que las “medidas para el sector” van a causarnos los que no somos del sector? ¡No! ¿Dicen de dónde van a salir los recursos? ¡Tampoco! Y hacen el mismo truco para cada uno de los otros sectores, sea vivienda, educación, salud, etc., todo por separado.

Nosotros los liberales clásicos no somos vototraficantes. No escondemos nada: te mostramos el cuadro completo: las Cinco Reformas, todas juntas, no por pedacitos, para que veas entero el panorama, “La Gran Pintura”. Así es como funciona. ¡Saludos!

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